Para empezar con mi experiencia sobre alimentación infantil tengo que decir que mi pequeño hombrecito de 4 años comió purés. Si, con el primero seguí todas las pautas, paso a paso, sin saltarme nada, del pediatra (bueno, por aquel entonces de la enfermera de pediatría, un encanto de persona que hacía agradables todas y cada una de las visitas que tocaban -mi experiencia con la pediatra es otra historia, pero bueno, otro día si me animo la contaré también).

Nicolás se alimentó con lactancia materna exclusiva hasta los 4 meses, con la incorporación de mamá al trabajo hubo que pasar a la mixta y empezar con la complementaria (complementaria a su tetita claro, que estuvo 18 meses sin querer soltar la tetita de mama). Así que con poco mas de 4 meses ya tomaba biberón, papillas y purés. Y lo hacia en grandes cantidades, menudos platazos de puré le daba la abuela, y que orgullosa la abuela porque el niño comía tanto. Así hasta que poco a poco a partir del año fuimos introduciendo alimentos enteros y entonces se fue estropeando (o eso dicen) su forma de comer. Desde que come “comida entera” come muchísima menos cantidad -y menos mal porque esos platos de puré no me los como ni yo-, pero cada vez prueba menos cosas nuevas, solo le gustan ciertas comidas y casi todos los días hay que insistir e insistir para que se coma un plato “decente” o pruebe algo que solo hace una semana que comió pero que de repente no le gusta… Así que bueno, podemos decir que aquel niño que comía muy pero que muy bien ya no lo hace tan bien…

Y ahora viene la segunda parte, Cristina; con la pequeña terremoto no hemos hecho nada igual. Tuvo lactancia materna exclusiva hasta mi incorporación al trabajo, que entonces fue mixta y así hasta pasados los 6 meses. Mientras tanto ya me había estado informando sobre el método baby led weaning; así que cuando se dieron las condiciones propicias como que se mantenía sentada, mostraba interés por la comida,…nosotros empezamos con el método (más bien empecé yo porque tenía a todo mi alrededor en contra, por ignorancia o por miedo al ahogo pero no me sentí apoyada en ningún momento). Tengo que decir que desde el principio la pequeña lo puso muy fácil, aprendió muy pronto a auto gestionar los pequeños atragantamientos y cada vez le gustaba más comer. Nos topamos con dos pequeños inconvenientes: por un lado el comer con la abuela entre semana, ella no la iba a dar entero, así que los días que yo no llegaba a tiempo comía puré, pero el otro inconveniente -el más importante- es que “bajó de percentil”, no porque no comiera lo suficiente, si no porque ella es bajita y menudita, más bajita que menudita porque tiene unas lorcitas… de esas que te dan ganas de dar mordisquitos y achuchar todo el rato…

Así que hicimos lo que se podría llamar un baby led weaning mixto. Solo si comía con la abuela comía puré y el resto “alimentación normal” adecuada a sus dos dientecitos- porque en eso vamos un poco lentos, con 14 meses y solo dos dientes- aunque eso no la impide comer de todo)

Tras varios meses de revisiones y controles lo que la pasa es que genéticamente parece ser que se parece a su madre y no va a ser muy alta (mido 1.60, yo no voy a pretender que mis hijos sean altísimos… su padre mide 1.80 así que con algo intermedio yo creo que vamos bien…). Así que las criticas que recibí sobre que era por mi culpa por ser “tan moderna” y quererle dar entero cuando era un bebé y así no comía como “dios manda” ¿perdón? ¿Qué la batidora existe desde hace miles de años?, esas críticas cayeron al olvido, pero mientras han hecho tanto daño…

La niña cada vez ha ido comiendo más cosas, la encanta probar de todo, come muchísimo, ya no de cantidad del mismo alimento, que lo hace, si no de muchísimos alimentos que el mayor ni siquiera hace por probar. Hasta que cumplió el año manteníamos el blw mientras estaba con nosotros y cuando estaba con los abuelo pues puré, así que su alimentación ha sido muy completa (la tetita también nos ha acompañado hasta los 11 meses -pero esta vez la ha podido las ganas que tiene de querer comer todo lo que ve). A partir del año ella va haciendo menos caso a los purés y solo quiere entero así que prácticamente siempre come como nosotros. Es una niña sana, feliz, disfruta con la comida, la mayor parte del tiempo come ella sola, así que también la ha ayudado en su autonomía, hasta se enfada un poco cuando se lo quieres dar tu.

Lo que me han enseñado mis dos experiencias es que cada maternidad es diferente, cada niño es diferente y a cada uno le vienen bien unas cosas. Tengo los dos casos en casa y no digo que “lo tradicional” de los purés sea malo, ni mucho menos, pero si que puedo decir que el blw ha hecho que mi hija pruebe de todo, hoy por hoy no hay nada que no la guste o no quiera probar, le ha dado una autonomía que los purés a mi hijo no le dieron y que aún hay algún día que la pereza se apodera de él y hay que darle de comer.

También me ha enseñado que solo una madre sabe lo que quiere para sus hijos y que si estamos informados y pensamos que estamos haciendo las cosas bien eso es lo importante, tenemos que estar convencidos de lo que queremos y lo que hacemos y las miles de opiniones y criticas externas (sin fundamento claro, no voy yo a contradecir yo a un especialista que viniera a decirme lo contrario…). Tengo que darle las gracias a nuestra nueva pediatra, hace unos meses nos cambiamos y con ella todo es distinto, es gran defensora del blw, como también de “los purés”, lo que defiende es que seamos capaces de ver las necesidades de cada niño y cada familia, y lo adaptemos. Desde el primer momento me informó y me apoyó en mis decisiones.

Cada madre/padre debería tener la libertad de decidir sobre sus hijos sin recibir criticas absurdas por ello. Solo puedo aconsejar desde mi experiencia que nos informemos, que veamos todas las opciones y cojamos aquella que nos guste, con la que estemos más tranquilos y que la defendamos por encima de todo. Ya no solo en la alimentación, en cualquier punto de la maternidad la inexperiencia nos hace dudar, nos hace creer que lo de los demás es lo mejor y que lo hacemos todo mal; y no es así, lo hacemos bien, hacemos todo lo mejor que sabemos, no dejamos nunca de aprender ¿o acaso hemos nacido aprendidos en todo?. La vida es un camino de aprendizaje, y en la maternidad no iba a ser menos.

 

* En mi búsqueda de información tengo que darle las gracias al pediatra Carlos González, él lo hace todo tan fácil. Hay un montón de charlas en YouTube para verle;me han gustado todos los libros que he leído suyos. ¡Los recomiendo todos! aunque creo que el que más ha sido “BESAME MUCHO” (para la maternidad en general); me hizo ver cosas que ni siquiera me hubiese planteado. En este mundo donde tenemos toda la información tan cerca ¡informémonos y decidamos!